¡Ya tenemos móvil hasta en los aviones!

Ni decir tiene que el teléfono móvil está prácticamente en todos lados, desde el escritorio hasta la cama o el baño ¿quién no se lo ha llevado alguna vez al WC? más de uno hay que lo ha perdido en el intento. Pero hay dos lugares donde la telefonía no llega: los aviones y el fondo submarino.
Sin embargo, el primero de estos lugares está a punto de ser conquistado por nuestro inseparable compañero gracias a la Comisión Europea que ha estandarizado la normativa que regulará este tipo de comunicaciones en los países miembros de la Unión.
Ya hablamos del tema hace unos 9 meses, pero para quien ande perdido resumimos en qué consiste: se trata de incorporar en los aviones hardware capaz de generar su propio campo de cobertura, una pequeña célula. Se llama Picocell y conecta a los usuarios a las redes de telefonía convencionales vía satélite, de manera que los teléfonos no tendrán que forzar su potencia hasta el máximo para conseguir señal evitando así interferencias con la instrumentación del avión.
Sin embargo hay pequeñas limitaciones establecidas en la normativa que miran por la seguridad de los usuarios, como es reducir su uso a los vuelos que superen los 3000 metros de altura para evitar conflictos entre la Picocell y las redes terrestres, además de estar prohibido tener el móvil encendido durante el aterrizaje o despegue del avión.
Desde la Comisión Europea se dice que este tipo de comunicación no supone un riesgo para la seguridad del avión y que el único inconveniente es la molestia que puede producir a los pasajeros continuas llamadas y conversaciones. Por ello también se delimitarán horarios de conexión que invitan a apagar el sistema durante, por ejemplo, las horas de sueño.
Las tarifas serán establecidas por las operadoras pero puede ser que se establezcan tarifas de roaming, lo cual sería más acertado que establecer nuevos precios prohibitivos.
Las primeras pruebas realizadas por AirFrance han sido un fracaso, el sistema no permitía más de 6 conversaciones simultáneas, con una calidad de sonido bastante baja (según los usuarios se escuchaba voz metálica), y tanto el servicio BlackBerry como otros servicios de datos era inexistente.
Desde mi punto de vista personal se trata de una medida acertada, ya que para muchos profesionales las horas que se pasan en un avión es tiempo o dinero perdido, pero se encuentra en una fase de maduración demasiado temprana aún. Además no se necesita de teléfonos especiales para su uso y no se limita a llamadas, sino que cuando mejore permitirá recibir y contestar emails o conectarnos a Internet desde el teléfono o módem 3G en un ordenador portátil, lo que conlleva que el servicio no sólo será útil para la Business Class, sino para el usuario común.
En mano de las operadoras está el que el sistema sea atractivo para los usuarios finales, y en la de estos que todo funcione. Ahora ¿para cuándo antenas subacuáticas que te permitan realizar videollamadas a tu madre mientras visitas los arrecifes?
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Tags: datos, redes, roaming
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