Qué hacer si perdemos nuestro teléfono
Todos hemos olvidado al menos una vez el móvil en algún sitio, la mayoría de estas veces lo recuperamos, ya que resulta que se ha quedado en la oficina, en nuestra casa o en la de un amigo, o se salió del bolsillo mientras conducíamos. Pero no siempre la fortuna está de nuestra parte, y puede suceder que el terminal se olvide en un bar, un parque, o simplemente que nos lo roben deliberadamente cuando lo estamos usando en la calle.
Cuando nos pasa eso, lo primero en lo que pensamos es “¡ese móvil me costó nosecuantos euros!”, sin embargo, nos paramos a pensar y recordamos los mensajes, la guía telefónica con los clientes y proveedores, los documentos e informes que tenemos guardados… toda esa información cuyo valor supera con creces el coste monetario del terminal, y que puede ser perjudicial para el negocio si cae en manos incorrectas.
En estos casos tenemos varias opciones que nos ayudarán a reducir nuestros problemas.
Lo más rápido y sencillo es llamar a nuestro operador de telefonía y solicitar el bloqueo del teléfono. El inconveniente es que debemos saber el código IMEI (código identificativo que obtenemos marcando *#06#), y muy poca gente suele apuntarlo o guarda la factura o la caja en la que lo compró.
Por otra parte tenemos la posibilidad de instalar algún tipo de software que permita el bloqueo de forma remota. Programas de los que hemos hablado con anterioridad, como PhoneBAK, Phone Guardian o Remote Tracker entre otros, inhabilitan el teléfono automáticamente tras un cambio de tarjeta SIM, o al enviar nosotros mismos un mensaje a un número especial. Estos programas destacan por su sencillez de configuración y uso, además de por su precio, que suele ser reducido o incluso gratuito en el caso de Remote Tracker, la cual es una herramienta de software libre.
Bloquear el teléfono está muy bien, evitamos en un primer momento que puedan usarlo, pero nuestros datos siguen siendo igualmente accesibles. Actualmente la mayoría de los teléfonos disponen de lector de tarjetas de memoria, que muchos usamos para intercambiar datos con nuestro ordenador, o simplemente para almacenar la información dejando mayor espacio en la memoria interna para el software que deseemos instalar. Nadie dice que cualquier persona que tenga acceso a esa tarjeta no pueda insertarla en un PC y obtener toda la información instantáneamente.
Para ello existen suites de seguridad especializadas en encriptar, hacer copias de seguridad e incluso destruir nuestros datos en caso de emergencia, como SDM (Secure Device Management) de Mossec, la cual apareció en la pasada edición del MOVE y ya comentamos a fondo en su momento. Su precio es más elevado que las soluciones anteriores, pero contiene extras que hacen imposible el acceso a nuestros datos, e incluso permite recuperarlos gracias a las copias de Back-Up.

Por otra parte, con la proliferación de terminales con receptor GPS integrado han aparecido en el mercado múltiples aplicaciones que permiten saber dónde se encuentra nuestro teléfono una vez perdido. Programas como Ultimate Thef Alert, utilizan las capacidades de la última generación de teléfonos para informar al propietario, no sólo de que ha habido un cambio de tarjeta SIM, sino ofrecer en tiempo real la situación exacta del terminal como si de un chip espía se tratara.
Sin duda, hay una gran cantidad de opciones para, por lo menos, aliviar nuestra pérdida. Poner nuestra confianza en un programa que asegura localizar el punto exacto donde está nuestro teléfono para que podamos ir a recuperarlo no parece lo más sensato. Por lo que lo más recomendable en caso de que nos preocupe seriamente este problema es invertir en una verdadera solución de seguridad, quizá sea caro en un principio, pero nos asegura el poder recuperar los datos en el peor de los casos.
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