Virtualización, un ordenador dentro de nuestro ordenador (I)

Uno de los temas más en boga en ambientes tecnológicos en los últimos tiempos es la virtualización, debido al aumento de potencia de los ordenadores y a las ventajas que otorga. Vamos a dar un pequeño repaso a esta tecnología y ver en que nos puede beneficiar.
En primer lugar definamos que es la virtualización. Aunque tiene una definición más general, a nosotros nos interesa saber que es una técnica que permite emular el funcionamiento de un ordenador desde una aplicación. Es decir, una aplicación de virtualización simula un ordenador en el que podremos ejecutar lo que nosotros queramos.
En realidad no lo simula completamente, puesto que para conseguir una mayor velocidad ejecuta las instrucciones directamente sobre el ordenador real en el que trabaja, pero eso son temas técnicos que tampoco nos afectan demasiado y de los que podemos prescindir.
Para funcionar, además de la aplicación de virtualización, necesitamos lo que se conoce como archivo de máquina virtual. Estos ficheros definen características de este ordenador simulado y guardan su estado, es decir, una copia de su disco duro, de la memoria,...
Así, la aplicación de virtualización cogerá esta máquina virtual y la ejecutará. El efecto práctico es que nosotros veremos en una ventana una minipantalla de ordenador, con su proceso de arranque, el acceso al sistema operativo,... en el que podremos trabajar como si fuera nuestro ordenador real. De hecho, si maximizamos esa ventana no notaremos demasiada diferencia con él.
Pero, ¿para qué queremos usar la virtualización? El hecho de que el ordenador sea virtual permite una mayor flexibilidad al trabajar con él, especialmente con los datos en su interior. Del archivo de máquina virtual se pueden realizar copias para obtener diferentes estados de él.

Eso quiere decir que podemos tener ordenador nuevo cada día. Si trabajamos con un archivo de máquina virtual, en él podremos instalar programas, trabajar, realizar modificaciones,... pero si al acabar lo sobreescribimos con la copia original, la próxima vez que arranquemos nos encontraremos con un sistema totalmente limpio.
De hecho, muchas de las aplicaciones de virtualización permiten ir creando copias cuando nosotros queramos, de forma que podamos volver a diferentes estados en caso necesario.
Esto nos puede ofrecer, además mayor seguridad. Por ejemplo, podríamos utilizar una máquina virtual para realizar gestiones en nuestro banco a través de Internet, sabiendo que esta no contiene virus, programas espía,... Una vez cerramos la máquina, la volvemos al estado inicial y ya está lista para volver a realizar el mismo proceso.
Finalmente, la virtualización nos permite disponer de varios sistemas operativos en un solo ordenador. De este modo, podríamos estar trabajando en Windows y, sin necesidad de reiniciar nuestro ordenador, abrir una máquina virtual con otro sistema operativo como Linux.
De momento lo dejamos aquí y, en una próxima entrada, ahondaremos un poco más en las opciones existentes para realizar la virtualización y en su uso.
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